sábado, 30 de abril de 2011

Hipótesis troyana (II)


(Versión 2.0)
¿Es posible permanecer al margen del efecto Mourinho? Sin duda. Pero no es mi caso. Me confieso, yo también, abducido por las estrategias comunicativas de este poderoso mago de las medias verdades, un gran embaucador de elaborada astucia que quizás acabe creyéndose sus propios delirios napoleónicos*. Y me reconozco intrigado y hasta perplejo ante la verdadera condición de un personaje capaz de impulsar y mover él solo buena parte de la realidad imaginaria de un país como el nuestro, tan dado a polarizarse en bandos que casi siempre pueden resumirse en dos, como nos enseñaron que ocurría con los diez mandamientos o la España conjurada por Machado.
Mourinho no me quita el sueño. De hecho, como este casi pareado levemente cacofónico y el fútbol que el entrenador portugués se empeña en diseñar para situaciones de verdad comprometidas, más bien me induce a él. Pero en estado de vigilia, lo reconozco, lo intrincado de su enigma apenas me permite pensar en otra cosa. ¿Cómo es posible, me pregunto, que alguien tan obviamente amarillo** haya sido capaz de poner a su completo servicio y arbitrio caprichoso a una de las instituciones que, junto con el Corte Inglés y el Toro de Osborne, parecía hasta ahora lo único verdaderamente duradero y estable de la España que yo he conocido, o sea el club de fútbol Real Madrid, hasta casi ayer mismo y aún hoy la marca nacional más conocida en el universo mundo?
Quizás no tardemos en saber el porqué. Y hasta es probable que el próximo martes la respuesta comience a dibujarse con nuevos perfiles. Aunque también puede emborronarse aún más. Y si atendemos al principio de Peter, sin duda lo hará.
Pero en el entretanto no me resisto a (y asumo el riesgo de) hacer pública mi hipótesis troyana del asunto (variante meramente genérica de la versión publicada ayer mismo en esta página). Una propuesta de explicación provisional, pero a mi entender plausible, a la que he llegado tras mucho cavilar y guiado antes que nada por el afán de apaciguar, además de algún rifirrafe familiar, el estado de zozobra en que me dejan las intervenciones del gran actor*** luso.
Aun a riesgo de ser considerado un pobre iluso o un individuo con la imaginación corrompida, sostengo que Mourinho está desarrollando un ambicioso plan, algo más que maquiavélico, que consiste en aprovechar el estado de necesidad del equipo del Bernabéu, y su estrés manifiesto ante los éxitos blaugranas, para vaciar primero y viciar después el espíritu del club blanco, hasta alterar por completo la sensibilidad y las entendederas de directivos proclives a la miopía (que no supieron apreciar los secretos matices del bosque) y de aficionados altamente fanatizables, por el procedimiento de narcotizarlos con dosis crecientes de un láudano autocompasivo y exculpatorio, para poder así conducirlos a la inmolación colectiva y al desastre como club, tragedias sansónicas de las que él, Mou Mou, se salvaría en el último instante por el múrido gesto de abandonar una nave a la deriva y a punto de estrellarse contra los escollos de la frustración****. He dicho. Pero aún no todo.
Porque, siguiendo mi hipótesis, en ese momento crucial de la catástrofe sería cuando The Special One***** pondría en marcha la jugada maestra para lograr el objetivo último de su en apariencia incomprensible conducta. Que no sería otra (y creo que esta es la rigurosa novedad de mi hipótesis) que la de ofrecerse, como héroe que regresa con la cabeza del enemigo al campamento propio, al que fuera su antiguo club, el Barça, y una vez allí pedir como retribución (¿previamente pactada?) al inmenso favor prestado el cumplimiento de su más preciada, intensa y verdadera aspiración; a saber, la de suceder a Guardiola como entrenador para poder liderar al club catalán hasta convertirlo, ya sin competencia blanca, en el equipo capaz de batir las estadísticas que todavía hacen del Madrid un club diferente y con un palmarés inigualado; y, en especial, la conquista blaugrana, a ser posible a lo largo de poco más de una década, de otras seis o siete copas de Europa, seis o siete Champions más, y todas ellas… antes de que el club blanco pudiera estar en condiciones de lograr la décima.
¿Que la hipótesis es descabellada? Probablemente. ¿Que tiene algunos puntos flacos? No lo niego. ¿Que el martes mismo puede quedar reducida a escombros? Tal vez. Pero quienes así piensen, no deberían olvidar la promesa que Mourinho hizo desde aquel balcón de la Ciudad Condal: «Hoy, mañana y siempre con el Barça en el corazón».
Personalmente, si fuera madridista******, la mera posibilidad de que Mourinho pueda ser un troyano alojado en el sistema operativo merengue me quitaría el sueño. Lo cierto es que, al menos de momento, duermo a pierna suelta.

Notas
*Sin olvidar que el verdadero Napoleón, como también Mourinho, ganó muchas batallas.

**Utilizo la expresión en su sentido periodístico, como sinónimo de «sensacionalista».

*** La explicación más elaborada de los milagrosos métodos de Mourinho, columna central de su fútbol rácano y brusco, se puede resumir en un objetivo preferente: provocar la frustración del rival.

**** Hablando de teatro, es imposible obviar la mención de Dani Alves, gran figura estelar de funciones recientes (aunque si «Carnicero» Pepe llega a pillarle, a lo peor hubiera tenido que cambiar de oficio), bien acompañado por nombres como los de, entre otros, Busquets, Pedro o Di María y Marcelo.

*****Según cuenta la Wikipedia, así empezó a llamar a Mourinho la prensa inglesa después de que él dijera de sí mismo que era «un tipo especial». Frase que acaso pueda ponerse al lado de aquel «ser superior» que un Butragueño más extasiado que de costumbre le dedicó en su día a Florentino Pérez.

******Por fortuna, no sé si se nota, estoy lejos de esa condición, respetable y a veces envidiable, pero a estas alturas reconozco que algo fatigosa para mí, incluso como mera suposición. Yo, al contrario de lo que tal vez podría decir en situación parecida el profesor Rico, nunca en mi vida he sido del Real Madrid.  ¡Aúpa Athletic!

Fotografía: Mourinho deja en la sombra a Guardiola, tomada de la web Infodeportes.

viernes, 29 de abril de 2011

Hipótesis troyana


(Versión 1)
Florentin Whitemilk se despertó sudoroso en medio de la noche. Había tenido una pesadilla horrible: su fiel mayordomo lusitano no solo lo iba despojando de la gran mansión y de sus muchos bienes, incluido el preciado menaje de vasijas plateadas, sino que lo hacía con su propio consentimiento. De modo que cuando, siguiendo en el sueño la lógica de la vigilia, quiso denunciarlo ante la autoridad competente, descubrió que el empleado infiel ya lo había vendido todo, y dentro de la más estricta legalidad, a su directo competidor y rival inveterado, el también poderoso Polaco Totelcamp.
Mientras luchaba frente al lavabo por librarse de un sabor de boca pantanoso, Mr White sentía que aún le daba vueltas en la cabeza, igual que un sueño dentro de otro, la escena más odiosa de la pesadilla repitiéndose una y otra vez y otra vez y otra, cual infinita cinta de Moebius. Era la imagen proyectada en la pantalla de un ordenador de la enfática proclama que años atrás el mayordomo había hecho a su antiguo señor prometiéndole que siempre (hoy, mañana, siempre) lo llevaría en su corazón.

Al leer en la carpeta que su director general dejó extraviada en la consulta del psicoanalista común la transcripción del sueño que él mismo había tenido varias veces, Florentino se dio cuenta de todo. Temblando casi de furia pero sin perder el control de sus fluencias verbales, llamó a Valdano para recriminarle que no le hubiera advertido a tiempo de aquel insidioso, temible, asolador caballo de Troya.
La jodimos, Florentino, sos macanudo dijo Valdano. Y luego parafraseó, como si viniera a cuento, el conocido lamento de Borges : «Yo que tantos hombres he sido, no he sido nunca el portugués aquel que se admiró un buen día de que todos los niños de España quisieran ser Messi».


«Caballo de Troya entre la blanca muchedumbre», de la película Troya, imagen tomada de la web Memorias de un destierro.

viernes, 22 de abril de 2011

La Madrugá



Hay palabras que se fijan en la memoria como un recuerdo inequívoco: pronunciarlas o solo pensarlas equivale a encender, una y otra vez, un circuito de neuronas que ilumina una escena en la que son sensibles varias dimensiones: imágenes que huelen, tactos sonoros, pensamientos que proyectan sombra, tal vez el leve peso de un nudo en la garganta. Así me ocurre, por ejemplo, siempre que digo u oigo la palabra madrugá. No es necesario que sea, como ahora, semana santa, para que la marea de fondo que se alza en mi cabeza o en mi corazón (o en el camino de arrabales que va de mi corazón a mi cabeza) muestre un paisaje sin duda sevillano sobre el que emerge, sonriente o burlona, sabia y elegante, la figura del poeta Vicente Tortajada, viejo amigo desaparecido tan prematuramente y a cuyo lado tuvimos la suerte de poder vivir, en su casa y por las calles de Sevilla, una noche mágica, sublime y bulliciosa: la madrugá de quizás 1985. Podría contarla con todo detalle, o inventarla con absoluta fidelidad, por medio de otras palabras inequívocas: Placentines, Triana, Los Venerables… Pero me parece preferible compartir esta foto que nos muestra a los dos en el amanecer de la noche más larga (puede que en La Campana; él, barbado y fumador). Un fogonazo gráfico que aviva la sonrisa del amigo generoso y lo trae de nuevo a esta madrugá de tantos años después. Y en una fecha –redondo y seguro azar el de este viernes– en la que mi madre, fallecida el pasado 3 de marzo, hubiera cumplido 96 años. ¿De qué lado estamos los vivos cuando nos miran y hasta creemos que nos siguen amando los muertos?

martes, 19 de abril de 2011

Nueve de seis ***



Pase, Filloy, verá qué poca vergüenza.


Que venga Dios y lo lea.


Recogía el lado artificial tras olfatearlo.


Sabemos que la penúltima ha muerto.


Un hombre puede desembocar en humo.


Verso suelto busca prosa. Blogs abstenerse.


X y Z son la solución.


Y tú, ¿de qué lado estás?


¡Zopilotes, zopilotes, zopilotes! Solo un cadáver.



lunes, 18 de abril de 2011

Siete de seis**


Gulliver se despertó entre mis párpados.


Halcón Leonado se sabía un impostor.


Iba a reencarnarse pero fue devorado.


Las huellas indicaban claramente hacia mí.


Mi Habatar es vuen tipo, manque


No fue fácil derrotar al Invierno.


Oía las sirenas del amor urgente.



Imagen © M. Kuzmanovic /Reuters.

domingo, 17 de abril de 2011

Seis de seis*


(Novelas de una línea /No ve las de una línea)



Al despertar, nada, ni el meteorito.


Boanerges presentía el fin del mundo.


Crié cuervos, todos iguales, para hooooy.


Dudo que sepas valorar un fosfeno.


El jinete, la luna, la encrucijada.


Frases sin cuento para Genoveva Más.


La imagen, El ojo del dinosaurio, de autor desconocido (se agradecen pistas), la he tomado de esta web, aunque aparece en otros muchos sitios como proveniente del repertorio visual de Linkmesh.

sábado, 16 de abril de 2011

Balada con falsete


Ahora que Álex de la Iglesia ya ha pagado el precio de su honestidad (y acaso también de su torpeza) y ha dejado de desempeñar el extraño papel de juez que se juzga a sí mismo, al mismo tiempo que corría el peligro de convertirse en el «payaso de las bofetadas», me parece que no será inoportuno decir que su última película, Balada triste de trompeta, quizás la película española cuyo estreno he esperado con mayor expectación en los últimos años, me decepcionó casi por completo..., salvando sus primeros quince minutos, que son algo más que el prólogo imprescindible de la historia. El resto, acaso original y tal vez brillante en la puesta en escena pero disparatado en su articulación, es a mi entender lo que vulgarmente suele llamarse una «ida de olla» (o “de tarro”, según jergas): una acumulación de ocurrencias visuales en permanente fuga, de estrepitosas salidas de tono a las que, salvo en algunos momentos, no supe encontrarles la gracia, ni el sentido, ni el sinsentido siquiera. Nada que ver con el director tan inspirado como valiente que hizo posible los “milagros” (por su condición excepcional dentro de nuestro cine) de El día de la Bestia o La comunidad. Espero el día en que ese nervio creativo pueda depararnos nuevos gozos.

Seguí con interés y algo más que curiosidad el trepidante rodaje de Balada… a través del blog del director. Entre los textos que aún deben de andar por allí figuraba esta dedicatoria que me parece digna de ser repicada.


A RAPHAEL

Gracias, maestro, por todo lo que has hecho por mí. Gracias por tu alegría, por tu cariño, por acompañarme, por ayudarme. Gracias por ser un caballero, ante todo. Gracias por tener sentido del humor, más que nadie. Gracias por ser la persona que me gustaría llegar a ser, aunque de antemano te diré que es imposible. El más moderno, el más abierto, el más joven, el más amable. Raphael, eres generoso, y por tu generosidad esta película existe. Eres el alma de la película. Mi mejor película, la más sincera.


Imagen: El director y los protagonistas de Balada... en los días felices del estreno (en Barcelona). Foto tomada de cinedor.